Autismo y hermanos

En casa tuvimos una gran suerte. Laia, nuestra segunda hija, llegó a nuestro hogar para darle un giro a la existencia que teníamos. 

Joel todavía no tenía los 3 años cuándo ella aterrizó con sus enormes ojos azules y nos hizo entender que era, es y será, la mejor terapeuta que podría tener su hermano.

Hemos dejado fluir el vínculo natural entre ambos. Ese lazo de unión que, posiblemente, será el de mayor duración en sus vidas. 

A pesar de eso, cuándo un miembro de la ecuación es autista, la relación entre hermanos se puede ver condicionada. Cada familia y cada niño puede recibir una interpretación diferente sobre su miembro con autismo. 

Los aspectos generalizados que hemos visto en casa, y en las familias de la comunidad, básicamente son:

  • Vais a ser una familia atípica: acéptalo, acógelo y habla de ello sin tabúes, esto os hará la vida más fácil.
  • Tu hijo/hija autista va a tener unas necesidades de apoyo mayores o menores, según sea su grado, pero no hagamos que su hermano/a asuma responsabilidades distintas a otros niños de su edad.
  • Habla abiertamente para que pueda entender cuanto antes que su hermano/a es diferente y que serlo no significa ser malo o peor. Hacerle ver qué es la inclusión, los valores que enriquecen a las personas y las diversas oportunidades de superación que nos va a otorgar la vida. 
  • Enséñale a los hermanos/as qué es el autismo en cuanto tengan suficiente conciencia para empezar a comprender. De esta forma también empezará a beneficiarse de aquellas herramientas y estrategias que utilizan los padres y profesionales que rodean al nene/a autista.
  • Juego entre hermanos. Si todas las madres se enorgullecen de ver a sus hijos/ as compartir, las mamás de familias atípicas nos hinchamos de satisfacción en esos momentos, cuándo los peques comparten, juegan, idean e imaginan juntos.
  • A veces está bien planear las actividades que van a compartir, controlar la dificultad para que se adapte a todos, dar la opción de una pausa para juego en solitario, etc.
  • Algo indispensable es satisfacer y acompañar emocionalmente al hermano/a neurotípico. Tiempo en exclusiva para él/ella y que pueda hablar de sus sentimientos, necesidades o simplemente de disfrutar en exclusiva dela compañía de papá o mamá.
  • El diagnóstico de autismo no sólo cambia la vida del niño/a diagnosticado, sino también la del resto de la familia, entre ellos los hermanos/as. 

En la mayoría de ocasiones a las mamás también nos preocupa la situación de nuestros peques sin autismo. Entendemos que estos peques suelen tener sentimientos como:

  • Tristeza. Los niños se pueden sentir así, por ejemplo, si quieren jugar con su hermano autista y éste no le hace caso o rompe el juguete con el que quería jugar, etc.

 

  • Vergüenza. Los pequeños no acaban de tener formada su personalidad, por lo que todo lo que otros opinen puede dañarles o importarles demasiado. Si algún compañero/a se ríe de cosas que haga su hermano TEA, puede afectar en demasía al hermano neurotípico. 

 

  • Ira o enfado. También puede ser una señal de necesidad de apoyo ante la dureza de tener un hermano autista.

Cada niño es un mundo, así que también nos podemos encontrar con:

  • Sentimiento de soledad
  • Asustados
  • Culpables
  • Etc.

Aprende a escuchar a tus hijos, y si sientes que necesitas ayuda profesional no dudes en ningún momento en pedirla. 
Existen varios materiales, libros y vídeos que pueden ayudarte a explicar mejor lo qué es el autismo, y cómo afrontarlo para la familia, en próximos haremos una recopilación. 

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